El tío Boonmee recuerda sus vidas pasadas

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La mirada del espectador occidental parece quedarse corta ante las imágenes y sonidos que expelen las obras del cineasta tailandés Apichatpong Weerasethakul que, a pesar de su insólito estilo de narración en tiempos de post-modernidad, respiran de las mismas motivaciones y necesidades que han tenido los grandes artistas en la historia del cine universalmente: utilizar el cine como instrumento para capturar el tiempo, tratar la vida y la muerte, además de emplearlo como un medio para una mayor comprensión de la visión y necesidades del hombre en el mundo presente, pasado y futuro. En El tío Boonmee recuerda sus vidas pasadas (2010), el director asiático trata varios de los temas recurrentes de su filmografía como la muerte, la espiritualidad, el más allá, la fauna y la naturaleza, sumergiendo en un mundo hipnótico donde las señas cinematográficas de su autor se escriben con destacada caligrafía.

Dentro de un modelo demarcado y heterogéneo dentro del simbólico universo de su director, la obra plasma una mirada acerca del modo en que el mundo natural y el mundo de los espíritus conviven armoniosamente. La mirada oriental cercana a la doctrina budista, combinada a un poético estilo de representar la realidad y lo fantasmagórico, muestran el proceso de muerte y redención por el que transita el tío Boonmee, que es retratado con la misma singularidad con la que el cineasta conjuga los elementos del lenguaje fílmico a su disposición. La jungla, los caudales, la fauna, los insectos… los sonidos reproducidos con gran claridad y realismo, y la iluminación de considerable cantidad de matices, se confluyen y se tornan idílicos, Todo se converge en un cosmos sensorial donde el cuadro fílmico no intenta describir o narrar un hecho o una acción determinada, sino transmitir una visión mucho más espiritual y trascendentalita de la muerte y su posteridad.

La deliberada quietud que le proporciona a la cámara permite observar el particular entorno natural en el que transcurre la narración. Un ritmo calmoso y tempo pausado, donde los muertos se van discurriendo lentamente en el encuadre, crean una atmósfera de embriaguez donde el mundo onírico no se diferencia del mundo real. Una hermosa comunión entre lo auténtico y lo fantástico.

Uncle Boonmeees un canto a la muerte, pero también a la vida y a la certeza de que en ese trance entre una y otra no se está solo. La mirada budista oriental muestra que hay otras formas de ser y sentir, y Apichatpong también lo transmite a través del cine y las diferentes formas de hacer cine en la contemporaneidad.

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Texto de Damián del Corral

Alumno del Máster de Crítica Cinematográfica de la ECAM realizado en colaboración con Caimán. Cuadernos de Cine

El tío Boonmee recuerda sus vidas pasadas se proyectará en el Círculo de Bellas Artes (Cine Estudio) el 22 de junio a las 19:30: https://spainmovingimagesfestival.com/asian-classics/